Relación de la colembolofauna edáfica con los factores físicos y químicos de un bosques de pino-encino en Texcoco, México

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Universidad Autónoma Chapingo

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El suelo no es un sustrato inerte en el que se desarrollan plantas, en él habita una gran diversidad de organismos (la mayoría benéficos en forma indirecta), tanto animal como vegetal, que realizan una gama muy compleja de interacciones biológicas y reacciones químicas (Najt 1973, Rapoport 1975). Los organismos existentes en el suelo contribuyen directa o indirectamente a su formación, ya que descomponen e incorporan materia orgánica (Palacios, 1983). Muchos son importantes en la aireación; otros, al alimentarse de detritus vegetales, favorecen la producción de bacterias y hongos, que luego actúan sobre los suelos de manera más eficiente (Palacios, 1983). La función de la fauna edáfica se relaciona con el ciclado de nutrientes, el cual está en estrecha relación con la descomposición de la materia orgánica. Aquí también los microorganismos desempeñan una importante actividad, pero la tasa a la cual ellos operan es determinada por pequeños descomponedores como protozoarios y nematodos; mientras, los organismos mayores contribuyen al proceso por la relación o asociación de los microorganismos y su tracto digestivo, lo que da por resultado excretas ricas en nutrientes. Grupos clave como lombrices de tierra, termitas, hormigas y artrópodos que se alimentan de la hojarasca afectan la estructura física del suelo e influyen en la dinámica de los nutrientes a través de su efecto sobre la inmovilización y humificación (Anderson y Flanean, 1989; Lavellc et al., 1992).

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Tesis (Maestría en Ciencias en Protección Vegetal)

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